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domingo, 26 de abril de 2015
domingo, 22 de febrero de 2015
La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) pide al Procurador General de la República y el jefe de la Policía Nacional, ampliar la investigación sobre sicariato.
DECLARACIÓN DE PRENSA
La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) pide al Procurador General de la República, Licdo. Francisco Domínguez Brito, y al Jefe de la Policía Nacional, General Manuel Castro Castillo, ampliar y profundizar la investigación sobre la banda de sicarios de la cual recientemente ha sido apresado uno de sus principales cabecillas, mientras que otros quedan por apresar.
Nuestro llamado se fundamenta en la denuncia que hemos recibido según la cual esta poderosa y peligrosa banda de sicarios, vinculada a todos tipos de crimen, podría tener ramificaciones en toda la Región Sur del país y que la misma tiene organizados puntos de patrullaje por medio de los cuales les da seguimiento a los movimientos de personas que transitan en todas la carreteras de esta región.
Con ese sistema vigilan reconocidos dirigentes del sector transporte, como es el caso del señor Manuel Antonio Mateo (El toro) a quien han amenazado de muerte y contra quien han ya realizado intentos de asesinato, sin que las autoridades del Poder Judicial representadas por el Ministerio Publico, tomen medidas correspondientes a las leyes y la Constitución, conformemente a la gravedad de estos hechos.
Existen, y tenemos evidencia de eso, que la ramificación de esta poderosa banda, vinculada a graves hechos delictivos y criminales que están ocurriendo en la Región Sur y en forma muy específica en la provincia de San Juan de la Maguana, como el asalto al mensajero del Banco de Reservas, el secuestro por parte de la DNCD de varios vehículos de transporte en los que ha sido encontrada droga y otros hechos que el Ministerio Publico no puede ignorar, pero respecto a los cuales muy poco hace a pesar de la extrema gravedad de ellos.
Esta aterradora y poderosa banda de sicarios, conforme a las denuncias recibidas por nuestra organización, cuenta con el apoyo de importantes funcionarios del Gobierno, del Ministerio Publico, de efectivos policiales y de la Armada de la República Dominicana, de políticos del partido oficialista y de aspirantes a cargos públicos de la misma provincia en la que ellos operan y con los cuales se han estado reuniendo periódicamente tal y como acontecido durante la mañana del pasado domingo 8 de febrero del 2015.
La Comisión Nacional de los Derechos Humanos hace por lo tanto un llamado al Procurador General de la República y al Jefe de la Policía Nacional para que se profundice esta denuncia que en el día de hoy estamos haciendo pública. Exigimos y reclamamos además protección para todos los ciudadanos que transitan por las carreteras de la Región Sur del país y muy especialmente en el caso del señor Manuel Antonio Mateo(El toro) y su familia, ya que sus vidas corren peligro porque él se encuentra en una lista de posibles ejecuciones que la banda de sicarios pretenden realizar.
Anunciamos finalmente que en las próximas horas esta denuncia será entregada formalmente al Jefe de la Policía Nacional y al Procurador General de la República Dominicana para que procedan con firmeza y apliquen todo el peso de la ley contra los responsables de estos hechos delictivos.
Dr. Manuel María Mercedes Medina Manuel Antonio Mateo
(Presidente Nacional de la Cndh) (Denunciante)
miércoles, 4 de febrero de 2015
El Bloque Popular expresa solidaridad a Fenatrano y Juan Hubieres
Santo Domingo, 4 de febrero de 2015
Las organizaciones abajo firmantes,
integrantes del Bloque Popular, manifestamos nuestro contundente e
incondicionado apoyo al compañero Juan Hubieres, al Movimiento Rebelde y a la
Federación Nacional de Transporte la Nueva Opción (FENATRANO) frente a la
nueva ola de agresiones y ejecuciones a quemarropa de algunos de sus miembros
en estas últimas semanas.
Desde
hace varios años Juan Hubieres ha ido denunciando con pruebas contundentes el
modus operandi y los actores de una estructura paramilitar que se dedica a
los asesinatos por encargo, figura delictiva conocida como sicariato y
tipificada recientemente en el nuevo Código Penal
.
Hacen
parte de esta estructura oficiales y miembros de diferentes rangos de la
Policía Nacional, políticos y vulgares delincuentes involucrados con el poder,
el cual les garantiza impunidad.
La
detención en los últimos días de varias personas, el secuestro de armas y las
pruebas balísticas efectuadas los vinculan a estos hechos confirmando las
denuncias producidas por el compañero Juan Hubieres.
Hacemos por lo tanto un llamado a todo el movimiento popular dominicano
y a la opinión pública nacional e internacional para que se de seguimiento a esta delicada
situación que, como hemos dicho, ve la participación de un grupo nutrido
de oficiales y miembros de la Policía Nacional, tanto que se puede hablar de
estructura paramilitar.
¡La
sociedad civil dominicana ya no puede aceptar en silencio todo eso!
Hoy
es contra el compañero Hubieres y Fenatrano, mañana puede tocar a cualquier
ciudadano, organización o sector social.
Las
denuncias producidas por ejemplo en estos días por los periodistas Huchi Lora,
Amelia Dechamps, Juan Bolívar Díaz y Roberto Cabada, testimonian el
peligroso clima de intolerancia que se está produciendo en nuestro país
hacia cualquier forma de disenso social y político, clima que nos preocupa y
nos tiene alerta.
Exigimos por lo tanto a las instituciones encargadas de
administrar la justicia y en forma
específica al Procurador General de la República Licdo. Domínguez
Brito que estas investigaciones sean llevadas hasta las últimas
consecuencias y que sobre los responsables materiales e intelectuales de tale
hechos caiga todo el peso de la ley.
¡NO AL SICARIATO!
¡NO A LA IMPUNIDAD!
Movimiento
de Trabajadores Independiente -MTI-
Corriente
Magisterial Juan Pablo Duarte -CMJPD-
Comisión
Nacional de los Derechos Humanos -CNDH-
Frente
Estudiantil Flavio Suero -FEFLAS-
Frente
Universitario Renovador -FUR- Juventud Caribe -JC-
Movimiento
de Mujeres Trabajadoras -MMT-
martes, 30 de diciembre de 2014
sábado, 20 de septiembre de 2014
Extractivismo, despojo y violencia por Edgar Isch
Fuente: Rebelión
El origen del capitalismo tuvo como uno de sus basamentos aquello que Marx denominara la “acumulación originaria de capital”. En términos muy generales, uno de los procesos que permitieron esta acumulación de capital fue la apropiación de la riqueza social y de los recursos comunes de los pueblos indígenas de América Latina que pasaron a manos de los conquistadores. “La cruz vino en la empuñadura de la espada”, diría Galeano, marcando como la violencia característica de este proceso tuvo también una expresión cultural en la imposición de una cultura extraña y justificadora de la expropiación. Una vez instalado el sistema capitalista, la explotación del hombre por el hombre se presenta fortalecida gracias a otras formas de dominación de una parte de la sociedad sobre otra, como el machismo patriarcal, el etnocentrismo y racismo y otros, que pasan a ser parte de las expresiones de la ideología de las clases dominantes.
La acumulación de pocos es sólo posible gracias a la expropiación de muchos, lo que ratifica que la propiedad privada de medios de producción en manos de algunos, sólo es posible con una mayoría desposeída, carente de las mínimas garantías o, como se señala más reiteradamente. Así funciona el sistema capitalista donde nos dicen que es “natural” que cerca de 1000 millones de seres humanos mueran hoy de hambre a pesar de que se tiene una capacidad global de producción de alimentos casi para el doble de la población actual.
El objetivo permanente del sistema es la acumulación de capital en pocas manos y esto es posible gracias a la explotación del trabajo humano. Pero, para ampliar la explotación a los trabajadores se requiere que éstos queden únicamente con su fuerza de trabajo y para ello, desde el inicio capitalismo, se les ha quitado sus tierras, sus recursos y herramientas. Es por ello que resurgen continuamente formas para expropiar a las mayorías de los bienes comunes, lo que es llamado por David Harvey como “acumulación por desposesión”. Esta reforma de acumulación repite lo sucedido en acumulación originaria en medida de que el territorio de pleno desarrollo capitalista se va ampliando y se van destruyendo las formas campesinas y comunitarias de producción para dar paso a los mecanismos modernos de explotación de los trabajadores.
En sentido amplio, entre esas formas de quitar a la mayoría los bienes comunes, están las privatizaciones de los servicios públicos, los salvatajes bancarios usando dineros públicos y el extractivismo. Al igual que en el pasado, la violencia directa y la simbólica están presentes para que esa acumulación pueda hacerse realidad. Nadie puede entregar lo poco que tiene y que garantiza el futuro de su familia, si no es por la presencia de mecanismos violentos que garanticen la acumulación por desposesión.
Extractivismo, extracción y uso
Cuando hablamos de extractivismo no referimos a una matriz productiva que forma parte de un modelo de desarrollo basado en la economía primaria, esto es, una economía dirigida a entregar materias primas a las industrias de otros países y, por tanto, convertir al país en dependiente del mercado internacional. El extractivismo es además la apropiación de grandes volúmenes de recursos naturales (ya sean petroleros, mineros o también de la acuacultura y agricultura intensivas y de exportación), que se exportan prácticamente sin haber recibido ningún proceso transformador y con momentos de alza o decaída dependiendo de los intereses de las corporaciones transnacionales.
Entender al extractivismo de esa manera es necesario para diferenciar con la extracción de determinados recursos de la naturaleza, protegiéndola y al mismo tiempo respondiendo a necesidades concretas de los pueblos donde esos recursos están asentados. En el Ecuador, desde la historia de los pueblos originarios, existió extracción limitada, pequeña, artesanal, de recursos minerales, pero eso de ninguna manera puede ser usado para decir que hemos sido un “país minero”, pues esa utilización de recursos no afectaba el hecho de que las formas esenciales de producción estaban basadas en la agricultura, animales domesticados, la caza y la pesca.
Entonces, extraer no siempre es sinónimo de extractivismo. La forma de extraer nos dirá si esta fue respetando y sosteniendo los ecosistemas y si su uso se realizó con sentido de equidad o todo lo contrario. Sin embargo, el extractivismo está ligado a la inequidad y a la ampliación de la misma y, la ambición por extraer inmensas cantidades de recursos en poco tiempo, generan daños enormes a la naturaleza. Un ejemplo a considerar y totalmente distinto a lo que se hizo en el antiguo territorio del Ecuador de nuestros días en relación con los minerales antes del siglo XX, es el hecho de que Europa tiene minas que empezaron a ser explotadas de manera intensiva en el período del imperio romano y que, a pesar del tiempo transcurrido, siguen siendo fuente de alta y peligrosa contaminación.
Esto desbarata la mentira gubernamental de que quien se opone a la minería metálica a gran escala se opone a todo uso de los minerales. No sólo que es un absurdo explicable tan sólo por la pretensión de decir que el desarrollo está ligado a la producción minera y que quien se opone desea regresar al pasado, sino que demuestra las falacias en el discurso gubernamental permanentemente utilizado.
El precio y las cosas
Un logro de la economía capitalista en las últimas décadas ha sido convertir en mercancía cosas que nunca fueron consideradas como tales porque no tienen trabajo humano incorporado. Sin embargo, han logrado poner precio al agua, incluyendo al agua de lluvia como de una manera indirecta se lo hizo con la privatización del agua en Cochabamba-Bolivia, precio a los átomos de un elemento químico en el mercado de carbono, a las funciones ambientales que pasaron a ser consideradas “servicios ambientales” con un dueño y otro usuario, entre otros. Esto sin tomar en cuenta absurdos mayores como la patente sobre la luz del sol en España, la venta de terrenos en la luna o las patentes sobre seres vivos de América Latina y sobre los usos ancestrales que fueron producto de un aprendizaje colectivo de los pueblos indígenas.
Cuando a un capitalista, como los que dirigen el Estado ecuatoriano, se le plantea la oposición a la minería a gran escala, siempre dirá el valor del mineral estimado y demandará que se le diga de qué otra actividad se puede obtener más dinero que ese. Lo que en esa lógica no pueden entender es que el valor de cambio comercial corresponde a las mercancías reales y que en otros casos es mucho más importante el valor de uso que nos habla de la utilidad y de valoraciones no económicas a las cosas.
¿Qué precio se puede poner al aire que respiramos? ¿Qué precio tienen ecosistemas únicos que si desaparecen significan una pérdida definitiva y múltiple? En nuestras ciudades muchos entienden aquello cuando se les pregunta si dejarían destruir la catedral del centro histórico en caso de que bajo ellos se encuentre oro o petróleo. Sin embargo, las lagunas y cascadas sagradas de los pueblos indígenas son ignoradas desde el poder, a pesar de que nuestra constitución señala que somos un país multinacional.
Pero algo más que no tiene posibilidades reales de tener precio es el futuro, es decir la vida de las próximas generaciones. Los proyectos mineros planteados tienen una vida estimada que difícilmente pasará de los 20 años, tras lo cual sólo quedará tierra y agua contaminadas. La conservación de la biodiversidad por el contrario permitirá tener condiciones de vida por muchísimos años y en condiciones mucho mejores, indispensables para hacer realidad el Sumak Kawsay.
Vale recordar que el Encuentro de los Pueblos por la Vida realizado en Ecuador en 2007 ya señalaba con certeza que: “no existe un solo ejemplo a lo largo y ancho del mundo en el que, luego de la explotación minera de las transnacionales, las poblaciones tengan el ansiado progreso, hayan elevado su calidad de vida, exista la remediación ambiental prometida; todo lo contrario, lo único que queda son las migajas de pequeñas donaciones, mayor empobrecimiento ambiental y humano”.
La violencia es parte del extractivismo
Hemos dicho ya que el extractivismo permite la acumulación por desposesión y que para expropiar a pueblos enteros de sus bienes y patrimonios, la violencia siempre está presente. Ésa es una violencia ejercida tanto desde las empresas transnacionales como desde el Estado mientras que, cualquier expresión de resistencia es atacada, judicializada y reprimida. ¿Ha visto un ecuatoriano que para reprimir a las grandes empresas evasoras de impuestos se movilicen tantos policías y militares como los que acompañaron al Presidente Correa en Quimsacocha? La violencia y la represión tienen un sello de clase que permiten observar al servicio de quien está el Estado administrado por los impulsadores del extractivismo.
El seguimiento de conflictos en Perú evidencia que más del 70% son conflictos por problemáticas socio ambientales, en gran medida resultado de las actuaciones de empresas mineras se han destruido el ambiente ya han causado enormes efectos en la salud de los habitantes, principalmente los niños. Pero la resistencia a las mineras recorre todo el mundo, incluso en los casos en los cuales han tenido vinculación con el origen de guerras civiles y entre Estados.
Esto plantea que el papel de las transnacionales mineras no es otro sino el de ser parte del violento reparto del mundo por parte de las potencias imperialistas. El estadounidense George Kanande se atrevería incluso a decir: “tenemos que proteger nuestros recursos, los de Estados Unidos, el hecho de que estén en otros países es un accidente”, demostrando como el extractivismo somete a los países a los intereses imperialistas, destruye su soberanía y desprecia las necesidades y anhelos de sus pueblos. Se trata también de la justificación de una violencia de escala internacional ligada a la presencia de las transnacionales extractivas.
En ese sentido, no hay diferencia si las empresas vienen de Canadá, Estados Unidos, Europa o China. Se trata de una misma lógica de destrucción de la naturaleza para que garantizar la acumulación de las riquezas en pocas manos, oprimiendo a las mayorías dentro y fuera de las fronteras nacionales.
Los reiterados actos de violencia oficial para impulsar la minería a gran escala no son, por tanto, casos aislados ni el resultado de la manera de actuar de un funcionario, por alto que sea su cargo. Se trata de la expresión de una alianza entre un gobierno derechizado y las empresas transnacionales para impulsar sus intereses comunes sin importar el costo que esto tenga para las poblaciones. Así, creen ellos, que traerán el “desarrollo”, nombre que le han dado a la modernización capitalista dentro de sus afanes de orientar un neo-institucionalismo con visos desarrollistas que se apoye tanto en expresiones paternalistas como en la criminalización de la protesta social.
http://lalineadefuego.info/2011/10/27/extractivismo-despojo-y-violencia-por-edgar-isch/
El origen del capitalismo tuvo como uno de sus basamentos aquello que Marx denominara la “acumulación originaria de capital”. En términos muy generales, uno de los procesos que permitieron esta acumulación de capital fue la apropiación de la riqueza social y de los recursos comunes de los pueblos indígenas de América Latina que pasaron a manos de los conquistadores. “La cruz vino en la empuñadura de la espada”, diría Galeano, marcando como la violencia característica de este proceso tuvo también una expresión cultural en la imposición de una cultura extraña y justificadora de la expropiación. Una vez instalado el sistema capitalista, la explotación del hombre por el hombre se presenta fortalecida gracias a otras formas de dominación de una parte de la sociedad sobre otra, como el machismo patriarcal, el etnocentrismo y racismo y otros, que pasan a ser parte de las expresiones de la ideología de las clases dominantes.
La acumulación de pocos es sólo posible gracias a la expropiación de muchos, lo que ratifica que la propiedad privada de medios de producción en manos de algunos, sólo es posible con una mayoría desposeída, carente de las mínimas garantías o, como se señala más reiteradamente. Así funciona el sistema capitalista donde nos dicen que es “natural” que cerca de 1000 millones de seres humanos mueran hoy de hambre a pesar de que se tiene una capacidad global de producción de alimentos casi para el doble de la población actual.
El objetivo permanente del sistema es la acumulación de capital en pocas manos y esto es posible gracias a la explotación del trabajo humano. Pero, para ampliar la explotación a los trabajadores se requiere que éstos queden únicamente con su fuerza de trabajo y para ello, desde el inicio capitalismo, se les ha quitado sus tierras, sus recursos y herramientas. Es por ello que resurgen continuamente formas para expropiar a las mayorías de los bienes comunes, lo que es llamado por David Harvey como “acumulación por desposesión”. Esta reforma de acumulación repite lo sucedido en acumulación originaria en medida de que el territorio de pleno desarrollo capitalista se va ampliando y se van destruyendo las formas campesinas y comunitarias de producción para dar paso a los mecanismos modernos de explotación de los trabajadores.
En sentido amplio, entre esas formas de quitar a la mayoría los bienes comunes, están las privatizaciones de los servicios públicos, los salvatajes bancarios usando dineros públicos y el extractivismo. Al igual que en el pasado, la violencia directa y la simbólica están presentes para que esa acumulación pueda hacerse realidad. Nadie puede entregar lo poco que tiene y que garantiza el futuro de su familia, si no es por la presencia de mecanismos violentos que garanticen la acumulación por desposesión.
Extractivismo, extracción y uso
Cuando hablamos de extractivismo no referimos a una matriz productiva que forma parte de un modelo de desarrollo basado en la economía primaria, esto es, una economía dirigida a entregar materias primas a las industrias de otros países y, por tanto, convertir al país en dependiente del mercado internacional. El extractivismo es además la apropiación de grandes volúmenes de recursos naturales (ya sean petroleros, mineros o también de la acuacultura y agricultura intensivas y de exportación), que se exportan prácticamente sin haber recibido ningún proceso transformador y con momentos de alza o decaída dependiendo de los intereses de las corporaciones transnacionales.
Entender al extractivismo de esa manera es necesario para diferenciar con la extracción de determinados recursos de la naturaleza, protegiéndola y al mismo tiempo respondiendo a necesidades concretas de los pueblos donde esos recursos están asentados. En el Ecuador, desde la historia de los pueblos originarios, existió extracción limitada, pequeña, artesanal, de recursos minerales, pero eso de ninguna manera puede ser usado para decir que hemos sido un “país minero”, pues esa utilización de recursos no afectaba el hecho de que las formas esenciales de producción estaban basadas en la agricultura, animales domesticados, la caza y la pesca.
Entonces, extraer no siempre es sinónimo de extractivismo. La forma de extraer nos dirá si esta fue respetando y sosteniendo los ecosistemas y si su uso se realizó con sentido de equidad o todo lo contrario. Sin embargo, el extractivismo está ligado a la inequidad y a la ampliación de la misma y, la ambición por extraer inmensas cantidades de recursos en poco tiempo, generan daños enormes a la naturaleza. Un ejemplo a considerar y totalmente distinto a lo que se hizo en el antiguo territorio del Ecuador de nuestros días en relación con los minerales antes del siglo XX, es el hecho de que Europa tiene minas que empezaron a ser explotadas de manera intensiva en el período del imperio romano y que, a pesar del tiempo transcurrido, siguen siendo fuente de alta y peligrosa contaminación.
Esto desbarata la mentira gubernamental de que quien se opone a la minería metálica a gran escala se opone a todo uso de los minerales. No sólo que es un absurdo explicable tan sólo por la pretensión de decir que el desarrollo está ligado a la producción minera y que quien se opone desea regresar al pasado, sino que demuestra las falacias en el discurso gubernamental permanentemente utilizado.
El precio y las cosas
Un logro de la economía capitalista en las últimas décadas ha sido convertir en mercancía cosas que nunca fueron consideradas como tales porque no tienen trabajo humano incorporado. Sin embargo, han logrado poner precio al agua, incluyendo al agua de lluvia como de una manera indirecta se lo hizo con la privatización del agua en Cochabamba-Bolivia, precio a los átomos de un elemento químico en el mercado de carbono, a las funciones ambientales que pasaron a ser consideradas “servicios ambientales” con un dueño y otro usuario, entre otros. Esto sin tomar en cuenta absurdos mayores como la patente sobre la luz del sol en España, la venta de terrenos en la luna o las patentes sobre seres vivos de América Latina y sobre los usos ancestrales que fueron producto de un aprendizaje colectivo de los pueblos indígenas.
Cuando a un capitalista, como los que dirigen el Estado ecuatoriano, se le plantea la oposición a la minería a gran escala, siempre dirá el valor del mineral estimado y demandará que se le diga de qué otra actividad se puede obtener más dinero que ese. Lo que en esa lógica no pueden entender es que el valor de cambio comercial corresponde a las mercancías reales y que en otros casos es mucho más importante el valor de uso que nos habla de la utilidad y de valoraciones no económicas a las cosas.
¿Qué precio se puede poner al aire que respiramos? ¿Qué precio tienen ecosistemas únicos que si desaparecen significan una pérdida definitiva y múltiple? En nuestras ciudades muchos entienden aquello cuando se les pregunta si dejarían destruir la catedral del centro histórico en caso de que bajo ellos se encuentre oro o petróleo. Sin embargo, las lagunas y cascadas sagradas de los pueblos indígenas son ignoradas desde el poder, a pesar de que nuestra constitución señala que somos un país multinacional.
Pero algo más que no tiene posibilidades reales de tener precio es el futuro, es decir la vida de las próximas generaciones. Los proyectos mineros planteados tienen una vida estimada que difícilmente pasará de los 20 años, tras lo cual sólo quedará tierra y agua contaminadas. La conservación de la biodiversidad por el contrario permitirá tener condiciones de vida por muchísimos años y en condiciones mucho mejores, indispensables para hacer realidad el Sumak Kawsay.
Vale recordar que el Encuentro de los Pueblos por la Vida realizado en Ecuador en 2007 ya señalaba con certeza que: “no existe un solo ejemplo a lo largo y ancho del mundo en el que, luego de la explotación minera de las transnacionales, las poblaciones tengan el ansiado progreso, hayan elevado su calidad de vida, exista la remediación ambiental prometida; todo lo contrario, lo único que queda son las migajas de pequeñas donaciones, mayor empobrecimiento ambiental y humano”.
La violencia es parte del extractivismo
Hemos dicho ya que el extractivismo permite la acumulación por desposesión y que para expropiar a pueblos enteros de sus bienes y patrimonios, la violencia siempre está presente. Ésa es una violencia ejercida tanto desde las empresas transnacionales como desde el Estado mientras que, cualquier expresión de resistencia es atacada, judicializada y reprimida. ¿Ha visto un ecuatoriano que para reprimir a las grandes empresas evasoras de impuestos se movilicen tantos policías y militares como los que acompañaron al Presidente Correa en Quimsacocha? La violencia y la represión tienen un sello de clase que permiten observar al servicio de quien está el Estado administrado por los impulsadores del extractivismo.
El seguimiento de conflictos en Perú evidencia que más del 70% son conflictos por problemáticas socio ambientales, en gran medida resultado de las actuaciones de empresas mineras se han destruido el ambiente ya han causado enormes efectos en la salud de los habitantes, principalmente los niños. Pero la resistencia a las mineras recorre todo el mundo, incluso en los casos en los cuales han tenido vinculación con el origen de guerras civiles y entre Estados.
Esto plantea que el papel de las transnacionales mineras no es otro sino el de ser parte del violento reparto del mundo por parte de las potencias imperialistas. El estadounidense George Kanande se atrevería incluso a decir: “tenemos que proteger nuestros recursos, los de Estados Unidos, el hecho de que estén en otros países es un accidente”, demostrando como el extractivismo somete a los países a los intereses imperialistas, destruye su soberanía y desprecia las necesidades y anhelos de sus pueblos. Se trata también de la justificación de una violencia de escala internacional ligada a la presencia de las transnacionales extractivas.
En ese sentido, no hay diferencia si las empresas vienen de Canadá, Estados Unidos, Europa o China. Se trata de una misma lógica de destrucción de la naturaleza para que garantizar la acumulación de las riquezas en pocas manos, oprimiendo a las mayorías dentro y fuera de las fronteras nacionales.
Los reiterados actos de violencia oficial para impulsar la minería a gran escala no son, por tanto, casos aislados ni el resultado de la manera de actuar de un funcionario, por alto que sea su cargo. Se trata de la expresión de una alianza entre un gobierno derechizado y las empresas transnacionales para impulsar sus intereses comunes sin importar el costo que esto tenga para las poblaciones. Así, creen ellos, que traerán el “desarrollo”, nombre que le han dado a la modernización capitalista dentro de sus afanes de orientar un neo-institucionalismo con visos desarrollistas que se apoye tanto en expresiones paternalistas como en la criminalización de la protesta social.
http://lalineadefuego.info/2011/10/27/extractivismo-despojo-y-violencia-por-edgar-isch/
viernes, 25 de abril de 2014
CNDH suspende presidente de la filial del municipio de Los Alcarrizos, Nelson Peter
CNDH SUSPENDE PRESIDENTE FILIAL DEL MUNICIPIO LOS
ALCARRIZOS, NELSON PETER.
Como anticipado los días pasados por nuestro Presidente Nacional Dr. Manuel Maria Mercedes, ha sido formalmente suspendido de la CNDH el
señor Nelson Peter por graves actuaciones en el ejercicio de sus funciones como
presidente de la filial del Municipio de los Alcarrizos.
Esta suspensión esta fundamentada
en el hecho de que Nelson Peter ha actuado como cómplice de los agentes
policiales que estaban torturando y golpeando a unos jóvenes que habían sido
detenidos por la patrulla policial con asiento en los Rieles de los Alcarrizos,
conforme a cuanto declarado por los jóvenes torturados, por la esposa de uno de ellos, por una cuñada
y demás compañeros.
jueves, 10 de abril de 2014
A nuestro compañero Monchy: Exigir y no pedir, vivir y no morir.
![]() |
| Monchy Vidal |
Estamos hartos de seguir pidiendo “una exhaustiva y profunda investigación de los hechos”. Hartos de pedir que “los culpables sean debidamente condenados”.
Ninguna investigación podrá devolvernos nuestro Monchy. El amigo, el compañero, el hermano, el militante por los derechos humanos, el valiente, el soñador por un mundo más justo y el vocero de la paz social.
Ninguna condena podrá jamás reparar la magnitud del daño social que ese vil asesino ha llevado al alma del pueblo y de los jóvenes dominicanos.
Ya basta de reparaciones, ya basta de seguir rezando para el más allá. Lo que queremos es… ¡No! Lo que exigimos, es una vida digna ¡YA! !EN ESTA TIERRA!
domingo, 9 de marzo de 2014
Investigan a seis policías por desaparición de joven en destacamento
Fuente: El Caribe
El jefe de la Policía dijo ayer que seis miembros de la institución han sido puestos a disposición de la justicia por la desaparición del joven Randy Vizcaíno González.El mayor general Manuel Castro Castillo informó que “no tenemos prueba de dónde está, pero tampoco tenemos prueba de que lo han desaparecido” porque la investigación que han realizado no ha arrojado una luz concluyente.
Sostuvo que hay residentes cercanos al joven que dicen que lo han visto pero esto no se ha podido confirmar.
martes, 8 de febrero de 2011
Presidente Fernández ordena investigar muerte de El Duro Motors
El presidente Leonel Fernández instruyó hoy al Ministerio Público profundizar las investigaciones en torno a la muerte repentina de José Luis Montás Vargas (El Duro Motors), informó hace unos minutos el procurador General de la República, Radhamés Jiménez Peña, al termino de una reunión con el mandatario.
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